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Tus besos (1975)

Yo tenía un constipado como nunca; parecía Jonny Cash. Luego me costó volver a cantarle esta canción. No podía bajar tanto. En principio la llamé "Cancion Nº 3", quizá porque era la tercera que hacía en castellano.


Son como la noche, oscuros y silenciosos;
son como la calma del mar;
son como las olas: fuertes y gigantes,
son como el verbo amar;
son como la brisa del amanecer;
son como un rayo de luz.
Esos son tus besos, amor
esos son tus besos de amor.
Son como el ave que suave se posa
en el nido de amor;
son como los aromas del atardecer
de un otoño, corazón;
y es que son las luces
que alumbran mi calle;
son las cadenas que me apresan.
Esos son tus besos, amor
esos son tus besos de amor.
Son como la fruta que refresca mi boca,
son como besos de amor;
son como tenues cantos que me hablan de amor;
son dulce canción;
son como tormentas que arrasan mi boca
son como fuego abrasador.
Esos son tus besos, amor
esos son tus besos de amor.

M.V.B. (1975)

Dedicada a Manoli. Fue una época rara; una mezcla de intelectualidad cristiana y humanista, que me lió más.

Escuchar el mp3

Negro es tu pelo;
tu alma de cristal,
fuerte tu mano
y dulce tu mirar.
Fuerte lo que sientes
en tu alma inquieta,
clara es la ansiedad
con que miras las estrellas.
Buscas una estrella
perdida en el cielo,
estrella de cuatro puntas
sin tú saberlo:
una mira hacia el Norte,
coronada y hacia arriba;
otra mira hacia el Sur,
ensangrentada y fria.
Encontraste un nido,
palomita que vuelas;
debajo de la almohada
encontrarás la estrella.
Estrella de cuatro puntas,
escondida en tu alma,
resplandeció un dia
cuando tú no lo esperabas.
(Año 1975).

Hay una versión jocosa del mismo tiempo:

Negro es tu cabello;
tu alma de cristal,
redondo tu ombligo
y dulce tu mirar.
Blancos son tus ojos
en la oscuridad,
negra es tu mirada
si me vuelves la espalda.
Calva tu cabeza
si cierro los ojos,
manca, coja y ciega
si el ciego soy yo.
Ay, lai, la
ay, lai, la
naide sabe lo que sufro
cuando lloro.
Tres cositas tienes
que a tu lao me unen:
coche, suelo y, por las noches
los sábados, yogures.
Ties marido y ties cena,
dime, ¿qué más quieres?,
yo te doy estas coplitas
con sabor a mieles.
Calva tu cabeza
si cierro los ojos,
manca, coja y ciega
si el ciego soy yo.
Ay, lai, la
ay, lai, la
naide sabe lo que sufro
cuando lloro.
(Año 1975).

Conclusión (1975)

Canción dedicada a mi guitarra; la que me ha acompañado siempre en mi soledad y me ha servido de excusa para no estudiar (La grabación es de una cassette de 1980).


Guitarra, a tí me ato,
atado a tí sin remedio voy;
si nada viene es que nada esperas
y si tus cuerdas me queman
no noto el dolor;
guitarra, a tí me ato,
atado a tí voy yo.
Cuando tu lloras, yo estoy llorando;
cuando tú callas, guitarra, yo callo;
cuando yo río, ries conmigo;
mis dedos, guitarra, sueñan despacio.
Guitarra, a tí me ato,
atado a tí sin remedio voy;
si nada viene es que nada esperas
y si tus cuerdas me queman
no noto el dolor;
guitarra, a tí me ato,
atado a tí voy yo.
Yo soy la palabra, tu eres la voz,
tu me expresas, tú me dices, haces la canción,
y mi mano, temblorosa te tienta
y tú me respondes con tu rumor.
Guitarra, a tí me ato,
atado a tí sin remedio voy;
si nada viene es que nada esperas
y si tus cuerdas me queman
no noto el dolor;
guitarra, a tí me ato,
atado a tí voy yo.
(1975)

Fondo (1975)

Me sentía malo, mala persona; siento decir que la víctima siempre se siente culpable.


El sol abrasa mi piel
y la luna me da miedo;
mi dia va a dejar de ser,
mas aún tengo la esperanza
de que haya algo bueno
en el fondo de mí.
Y decir en el fondo es decir bajo los sueños,
y decir en el fondo es decir bajo los huesos,
y decir en fondo es decir bajo las penas
enterradas bajo la arena.
Y decir en el fondo es decir bajo las canciones,
y decir en el fondo es decir bajo las ilusiones,
y decir en el fondo es decir bajo las cruces
de los defectus y virtudes.
Y decir en el fondo es decir bajo el peta,
y decir en el fondo es decir bajo su poema,
y decir en el fondo es decir bajo la hipocresía
de una hoguera fria.
(Año 1975)

Esto Era Un Hombre Como Otro Cualquiera (1975)

La vida me daba miedo y lo que veía no me gustaba
(La grabación está tomada de una cassette de 1980).


Cómo iba a pensar
que la vida no era igual
para tí que para mí.
Quíen me iba a decir a mí
que la vida era para tí
como un juego sin fin.
Alguien dijo que la luna te trastornó
y otro alguien afirmóo que fue el sol;
y ahora pienso que no es verdad,
que no fué el sol,
que no la luna
que fué la realidad.
Tan sólo ayer tenías mujer,
hijos y trabajo;
y con los tres y "Dios sabe qué"
ibas tirando.
"Dios sabe qué" te dejó
y tu mujer lo descubrió:
también te dejó.
Cómo iba a pensar
que la vida no fué igual
para tí que para mí.
Quién me iba a decir a mí
que acabarías así:
jugando a morir.
Fuiste probo empleado, nada valió;
y el dinero que habías ahorrado pronto voló;
sólo de pronto
algo falló en tu mente
y tu mujer y tu razón
perdidas para siempre.
Fuiste poeta, anacoreta,
pintor y aprendiz,
y un poeta sin una peseta
que pensaba sólo en morir.
Poco a poco fuiste muriendo
y al fin
el fin.
(Año 1975)

Un Hombre (1975)

Pensaba en cuando llegase a viejo; cómo sería la vida entonces.

Escuchar el audio
Un hombre,
a la puerta de mi casa,
saluda a las beatas
que van a misa de ocho y media.
Un hombre,
que con mi propia voz
musita una canción
que no ha salido de mi cabeza.
Y no podía verla bien el rostro;
sus manos parecían perdidas
en los bolsillos de la chaqueta
que llevaba puesta.
Un hombre,
que pensaba con mi mente,
que sonreia de repente
con las cosas que yo sonrío.
Era un viejo,
era mi vejez,
mi niñez
jugaba por ahí perdido.
Y no podía verla bien el rostro;
sus manos parecían perdidas
en los bolsillos de la chaqueta
que llevaba puesta.
Un sueño,
parecía un sueño,
pero yo estaba allí,
junto al viejo,
junto al niño,
junto a mí mismo.
(Año 1975)

Canción de Amor (1975)

Más que canción de amor, parece canción de amargor. No teníamos un chavo y yo no estudiaba nada. Esto era un intento de ver las cosas positivamente. 


Somos dos veredas, somos dos juncos 
que mueve el viento del destino; 
somos dos gotas, dos motas de polvo, 
polvo somos y en polvo hemos de convertirnos. 

Tú eres sonrisa, yo cabeza baja, 
tú eres la luz y yo el calor; 
tú eres color, alegría y paz 
y, para qué negarlo, eres mi amor. 

Siento el amor algunas veces, 
pocas tal vez, muy pocas, 
pero siempre gracias a tí, 
o pensando en tí o soñando 
contigo, amor. 

Somos dos más, un día dos menos, 
pero hoy sabemos que somos y existimos; 
como esta canción, no somos gran cosa, 
y yo soy feliz siendo así contigo. 

(Año 1975)

Quejas (1975)

Estaba hasta las narices de mis mayores; la adolescencia es dura en esta familia.

Que no me llamen cobarde si no de mostré valor;
que no me llamen mentiroso si nunca tuve ocasión
de decir mi verdad, de decir mi verdad.
Que no me llamen cobarde si es que lo soy
que no me llamen absurdo si no encontré la ocasión
de decir mi cantar, que es mi verdad.
Pues yo podría enseñarles mil y un de fectos
que ellos seguro los tienen y yo no se si los tengo...

Que no nos llamen guarros si vestimos mal,
si llevamos barba o melena, me pregunto qué más dará,
pero les parece mal, y les parece mal.
Que no nos insulten si no llevamos corbata,
que no nos hagan un drama si no hacemos lo que a ellos les viene en gana,
aunque les parezca mal, porque les parece mal.
Pues yo podría enseñarles mil y un de fectos
que ellos seguro los tienen y yo no se si los tengo...

Que no pretendan encadenarnos, que no nos quieran conducir,
como si fuéramos sus marionetas, que no nos coharten el porvenir;
aún no somos esclavos, nadie nos ha comprado.
Si escojemos una chica de barrio y no una niña pera,
que no nos griten y no se hagan cruces: cada uno por su acera;
aún no somos esclavos, nadie nos ha comprado.
Pues yo podría enseñarles mil y un de fectos
que ellos seguro los tienen y yo no se si los tengo...

Que no nos llamen soberbios, rebeldes y malos hijos,
que no hablen por nosotros, que no pretendan decirnos
lo que deberemos de hacer, lo que tendremos que hacer.
Que no presuman de hijos que luego ponen verdes;
que nos nos alaben y nos sonrian y al estar solos se quejen
de nosotros, de nosotros.
Menos sonrisas y más comprensión, que se den cuenta de lo que son;
que no son dioses sino padres, personas como tu y yo,
con sus problemas, con sus problemas.
Pues yo podría enseñarles mil y un de fectos
que ellos seguro los tienen y yo no se si los tengo...
Ya sé que he de comprender la diferencia entre padre e hijo,
pero yo me pregunto si la comprenden ellos.

(Año 1975).